segunda-feira, 21 de junho de 2010

Y nuestros hermanos lo dicen todo:


Aspiraba Portugal a figurar en los anales de la Copa del Mundo por algo más que aquella asombrosa remontada de Inglaterra 66 ante una sorprendente Corea. 5-3 acabó el partido, en el que emergió la figura de Eusebio para remontar el 0-3 que el desconocido y hermético conjunto del régimen asiático había cosechado a los 25 minutos de la primera parte. Los ocho goles de aquel partido han estado a punto de caer hoy en el mismo cesto.

Ha bastado una pequeña revolución en el ánimo de Queiroz para que el combinado luso responda como se espera de un plantel extraordinario, con jugadores talentosos y de calidad comandados por la egregia figura de Cristiano Ronaldo, cuyo despliegue hoy en favor del conjunto multiplica las opciones ofensivas de Portugal. Hasta cuatro cambios de inicio introdujo Queiroz respecto al equipo que empató sin goles en el debut ante Costa de Marfil. Miguel, Tiago, Simao y Hugo Almeida le dieron otro aire al equipo.

Portugal comenzó arrolladora, presionando arriba y con muy malas intenciones, asfixiando la salida de los coreanos desde el primer minuto. El dinamismo, la movilidad, y la velocidad tanto en la transición como en el pase hacen que Portugal suba un escalón y se convierta en un conjunto peligroso para cualquiera. Pero se exige que sea una selección como la hoy, que no añore a Deco y en la que Tiago esté alerta, tan despierto y vivo como hoy lo estaba, al igual que Miguel, cuya sintonía con Simao puede ser una conexión muy potable para los de Queiroz.

En cualquier caso, nada agradece más nuestro vecino que la posibilidad de disfrutar del juego en equipo de Cristiano. Aunque algo individualista en el arranque, con el paso de los minutos se adaptó al ritmo que exigía el partido y al plan diseñado por Queiroz: jugar como un equipo, no por y para Cristiano. Más allá de la sonora goleada, esa fue la mejor noticia para una Portugal demasiado acostumbrada a sobrevivir de los destellos de la estrella madridista. Si consigue alejarse de ellos, las esperanzas de este equipo no tendrán límites.

Hoy Portugal ha dibujado un hermoso cuadro bajo la lluvia del Green Point, mostrando las virtudes que puede alcanzar un equipo talentoso cuando complementa sus galas con orden y velocidad. Salía ágil el balón en los pies de Ricardo Carvalho, y sobraban tres toques para enfilar el aérea coreana. Los asiáticos se esforzaron por incordiar durante la primera media hora, pero el ambicioso plan portugués estaba abocado a la goleada. Tras hilvanar una par de buenas acciones por la derecha, Tiago se asoció con Meireles para abrir la lata; un buen desmarque entre los centrales fue avistado por el centrocampista del Atlético; la resolución, perfecta, con un remate duro y cruzado inalcanzable para el portero, suponía el estreno goleador de Portugal en este Mundial, y vaticinaba la fiesta que estaba por llegar.

Tras el gol, y ya antes, Meireles ofreció un despliegue colosal, y sus incorporaciones desde la segunda línea fueron una verdadera pesadilla para los coreanos, incapaces de contener la sangría. Toda la capacidad de Portugal se comprobó en el 53' con el segundo gol, un compendio de virtudes que implicó a Miguel, Meireles y Simao. El lateral del Valencia cuelga una pelota larga al área, Meireles la baja con el pecho, Hugo Almeida se la devuelve de tacón y el pase al hueco de Meireles lo aprovecha Simao para batir por bajo al guardameta. Un golazo, como el que rubricó en la siguiente acción Almeida al rematar en boca de gol una contra vertiginosa que Coentrao centró con extraordinaria precisión.

Con el partido bajo el yugo luso llegó el momento de Cristiano, que coqueteó con el gol en varias acciones. La estrella de Madeira arrancó el segundo tiempo explotando su velocidad y su efecto imán en los rivales; salió Ronaldo con una galopada suya por la izquierda que sirvió para arrastrar a media defensa coreana y habilitar la llegada de Tiago a zona de remate, donde el jugador del Atlético no encontró portería.

Con Corea desangrándose, Cristiano agrandó la herida con una de sus geniales zancadas por su banda natural. Carrera portentosa y pase atrás que, esta vez sí,Tiago remata a placer para poner el cuarto. Con Corea pidiendo árnica, Meireles perdona el quinto. El caudal ofensivo luso se urdía por la izquierda, donde la conexión entre Cristiano y Coentrao debió premiarse con un gol de bandera que el buen lateral zurdo envió fuera.

La culminación a la hermosa obra portuguesa estuvo en botas de Cristiano; sublime en el juego de equipo, supo esperar el momento para buscar la acción individual. Lo hizo en el minuto 70', cuando se inventó un zurdazo portentoso que sólo encontró el larguero en su camino hacia la red. Era el segundo palo que se interpone en su camino en este Mundial.

Llegó el carrusel de cambios, pero estos no relajaron la ambición de los de Queiroz, afanados en golear para evitar sustos en la última jornada. El quinto fue obra de los suplentes, y llevó la firma de Liedson, que aprovechó un mal despeje coreano a un envenenado centro de Duda desde la izquierda. Pero la fiesta no podía echar el cierre sin el gol más deseado: 16 meses después Cristiano acabó con su sequía. Tuvo algo de fortuna, la misma que le había dado la espalda anteriormente, pero supo resolver con calma el despeje fallido del portero norcoreano. Tiago, hoy bigoleador, hizo el séptimo al cabecear otro centro desde la izquierda, esta vez de Veloso.

Con Ronaldo completamente entregado al conjunto, Portugal ha goleado a la rocosa Corea con un fútbol combinativo y vertiginoso capaz de desarmar a cualquiera. Portugal ya está en el Mundial, se agradece, y su nivel se eleva y a la par que lo hace Cristiano. Si los lusos son capaces de jugar en equipo y Ronaldo de domar sus instintos, esta Portugal sí puede.



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